Reconozco ser el ser más complicado que conozco, mi mente es un zaperoco, soy frío y sonrío poco. Por tosco; casi todos mis problemas los provoco, es común que me llamen loco y con mi forma de ser choco.
Estoy en constante desacuerdo con mi entorno, casi no bailo en sitios nocturnos, parezco un adorno. No me drogo. Como tú, soy adicto al porno y estoy claro que padezco de innumerables trastornos.
Económicos y sociales, malestares, psicoemocionales ocasionados por familiares. Necesito ayuda ya de expertos profesionales pero yo prefiero los consejos de mis amistades. Aunque no siempre tienen la razón escucho y agradezco con palabras cortantes como un serrucho. Y pienso que con estar oyendo ya hiciste mucho, deseando poder lavar mi conciencia cuando me ducho. Porque al igual que ustedes mienten cuando les conviene, ocultas cuando la verdad a veces también me entretiene.
Y como sé que la confianza al amor lo sostiene, si quieren ser mis amigas no se quiten los sostenes. Soy consiente que no siempre estoy cuerdo, cometo errores siempre, a veces no me acuerdo.
Tengo una memoria selectiva, casi nunca perdona y jamás olvida ni traicioneros ni muertos. Constantemente esquivo el odio de los insurrectos, fácilmente veo el odio que esconde tu afecto. En mi mente no existe empodio ni primeros puestos, el recuerdo es mi peor virtud y mi mejor defecto. En mi trayecto he cometido errores sin perder la honra, y he dejado de citar los mejores sobre mi alfombra.
